El Sexting, la forma de moda para disfrutar del sexo y del morbo.

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¿Alguna vez os habéis puesto a mil hablando por teléfono, intercambiando fotos subidas de tono o incluso vídeos? Pues, básicamente, eso es el sexting. Aunque pueda parecer una práctica adolescente os aseguro que no lo es para nada.
La mayoría estaréis pensando, “si, claro, le voy a mandar yo fotos o vídeos subiditos de tono a una persona que no conozco”, evidentemente de primeras no.
¿Entonces? La idea es que una vez que conozcamos a alguien, normalmente on-line, (también puede ser en persona, aunque a mi entender el juego y el disfrute queda muy diluido), se evolucione durante las conversaciones en una escalada de mayor exigencia según va pasando el tiempo. De esta manera podemos hacernos una idea de quién está al otro lado del teléfono antes de decir o mandar algo que pueda ponernos en un compromiso. Por otro lado, os aconsejo que, si no estáis completamente segur@s de mandar contenido de este tipo a otras personas sin importaros las consecuencias, no lo hagáis, más que nada porque por mucho que intentéis conocer a la otra persona, nunca se puede tener una seguridad absoluta.
Si quieres ser tan famoso como el negro del Whatsapp limítate a no hacerme ni puto caso y manda siempre que puedas y la situación lo aconseje fotos de tu polla en todos los ángulos y formas.

The guy with the unbuttoned pants looking phone

¿Compensa entonces correr el riesgo? Si lo haces con cuidado, asumiendo los puntos anteriores, la respuesta en mi caso es sí. Enriquece y ayuda a romper el hielo cuando vas a una primera cita, en la que ya has hablado con esa persona. En mi caso fue así, os cuento.

Hace unos años de esto, por aquel entonces no hacía mucho que me había divorciado después de una relación de 11 años. Por si lo estáis pensando, no, no tengo 110 años, simplemente me casé demasiado pronto.
El caso fue que después de tanto tiempo en pareja me encontraba un poco fuera de mercado y falto de práctica a la hora de ligar, por lo que al principio fui reacio a conocer gente nueva.
En poco tiempo varios amigos me recomendaron el uso de ciertas aplicaciones y redes sociales donde se podía conocer gente con gustos similares, objetivos comunes, bla bla bla… para follar que al final es lo que quieren la mayoría, aunque lo disfracen de otra cosa que luego no se cumple, pero ese es otro tema del que ya hablaremos en otra ocasión.

Una vez tuve hecho un perfil en varias de estas aplicaciones no tardaron en contactarme diferentes mujeres mostrando un claro interés por follarme, sin esconderse y sin tapujos. Sorprendido de cómo habían cambiado las normas del cortejo reconozco que me costó muy poco adaptarme a este nuevo ritmo.
Como es natural en un principio, me hacían preguntas en su afán por completar la ficha de su hombre ideal. Todo este proceso, al menos las primeras veces se alargaba algo menos de una semana. Como podréis imaginar eso da para hablar mucho y en no más de tres días ya solían sacar el tema del sexo dando pie a comentar fantasías y expectativas a un futuro polvo épico, como no puede ser de otra forma, al menos por mi parte.

Todo el mundo desconfía, así que empieza con una foto de cara, uy que guapo eres. Más tarde una de cuerpo entero, luego una con menos ropa, el intercambio va fluyendo cada vez más rápido acompañado de intenciones e indirectas cada vez más atrevidas.

En este caso la chica estaba muy bien, un metro setenta, pelo largo castaño, ojos miel, labios carnosos, atlética, pero con curvas… not bad. En mi caso ya sabéis, algo del montón, moreno atlético, como cualquier otro hoy en día.
No hace falta que os diga las ganas que tenía yo de pillar a la chavala cuando ya íbamos por las fotos en ropa interior.
La mejor parte fue cuando decidimos hacer alguna “cosilla” por webcam. Estaba claro que cuando nos viéramos íbamos a hablar poco, por desgracia las circunstancias y el tiempo aún no habían permitido que pudiéramos follar sin preocuparnos de nada más. Para aplacar esas ganas decidimos hacernos un streeptease mutuo.
Con música sugerente, los dos nos desnudamos frente a la pantalla dejando todo la a vista mientras nos tocábamos. Tardamos poco ponernos tan cachondos que no pudimos alargarlo demasiado.

El sábado de esa misma semana por fin coincidió quedar en persona. No hace falta que os diga lo que sucedió. Lo único que os diré es que en lugar de ir a cenar tranquilamente a un sitio, tomar unas copas y luego al lio, decidimos cambiar a pillamos algo de comida rápida e ir a mi casa.
Entre lo que pasó de camino a casa y a la llegada, la comida se nos quedó fría, aunque tampoco nos importó mucho. Follamos en todos los rincones de la casa, en todas las posturas, puede que inventáramos alguna, quién sabe. Saborear todo su cuerpo desnudo o agarrarlo con ganas mientras me la follaba por el culo… es uno de los mejores recuerdos que tengo en cuanto a polvos se refiere y en parte creo que fue gracias al preludio del sexting.

¿Qué os ha parecido? ¿Os animaríais a hacer lo mismo? ¿Ya habíais tenido experiencias similares? ¡Contádmelo en vuestros comentarios!
¡Como siempre sed mal@s y follad mucho!
Un saludo.

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Mara
Mara
4 años hace

Amigo QUIN me gusta mucho tu articulo se ve que eres un guarron de mucho cuida jjejeje

Pablito
Pablito
4 años hace

Claro! solo podemos hacer esto, confinados en casa es la mejor idea 🙂

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